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Avances en la utilización de energías renovables en reemplazo de combustibles tradicionales

El Consejo Profesional de la Ingeniería de Tucumán en conjunto con la UNT presentaron el prototipo de una cocina y horno solar que, en una primera etapa, serán desarrollados en escuelas de alta montaña de la región. Ahorro de gas natural y cuidado del medio ambiente, las ventajas. Necesidad de inversión estatal y privada.

El prototipo permite la cocción de todo tipo de alimentos a través de energía solar. Involucrar a una rama académica en el desarrollo sustentable de una determinada región con el objeto de crear conciencia social sobre la problemática medioamebiental, es la premisa que impulsa el Consejo Profesional de la Ingeniería de Tucumán (COPIT) a partir de la puesta en marcha de su programa de Energías Renovables.

Uno de los proyectos con los que cuenta esta institución y que ya se encuentra en su etapa operativa (mediante un prototipo) se basa en la funcionalidad de un horno y cocina de alta gama que, en una primera fase, será utilizado en escuelas de alta montaña (cerca de 21 establecimientos) radicadas tanto en nuestra provincia como en Salta.

La idea, producto de una serie de investigaciones llevadas a cabo a lo largo de dos años por parte de la Comisión de Energía del COPIT en conjunto con la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), supone el uso alternativo de la radiación solar directa para inducir la cocción de alimentos. De esta forma, el dispositivo en cuestión se constituye en un reemplazo de los combustibles tradicionales. "Estos últimos, como se sabe, producen emisiones de dióxido de carbono.

Este gas está directamente relacionado con el efecto invernadero, que representa en la vida de las personas una amenaza de cambio climático cuyos efectos son aún impredecibles", sostuvo Miguel Torres, Ingeniero electricista con orientación industrial, impulsor y creativo del proyecto.

Entre algunas de las especificaciones técnicas que pueden mencionarse sobre la cocina desarrollada dan cuenta de una estructura de tipo parabólica, con reflexión del 85 por ciento, en una superficie útil de aproximadamente 2,25 metros cuadrados, que utiliza unos 2.300 vatios obtenidos del sol y que en esa superficie inciden, dada la cantidad de radiación disponible en nuestra región.

Asimismo, es dable indicar que el horno solar (elemento que debe ser acondicionado a la estructura principal) está construido en forma de cubo vidriado aislado y templado, con dimensiones tales que, puesto en el foco de la parábola, queda rodeado de la radiación reflejada y permite obtener hasta 270 grados centígrados en el interior del mismo en días de cielo despejado y al mediodía (una cocina tradicional llega hasta un nivel de 180 grados).

Su interior dispone de chapas negras que cumplen la función de absorción de la energía calórica emitida por la reflexión. A modo de ejemplificar las funciones a las que puede ser sometido el dispositivo, se resalta que permite la cocción de una pizza en media hora, un asado en 1.15 horas y hacer tres kilos de pan en 1.30 horas.

Costo y beneficio "La idea es asemejarnos a España donde cada uno de los hogares o empresas se encuentran en un estado avanzado de autogestión de su energía, de modo tal que, a partir de su autoabastecimiento, permite energía para los vecinos, porque vuelca a la red el excedente.

La meta es que tengamos para 2020 en cada una de las casas un generador de energía de cualquier tipo, dependiendo de las potencialidades que tenga la región, es decir si se trata de una zona fuerte en absorción de calor", comentó Eduardo Costa, presidente de COPIT, aludiendo a los motivos en razón de beneficios económicos y sociales que propiciaron la invención de este tipo de artefacto.

Quizás uno de los mayores condicionantes que puede presentar el mecanismo se relacione con la productividad y el costo de la misma. Ante esto, es necesario mencionar que el valor de la cocina solar se ubica en los 3.000 dólares, lo que a primera vista representa una suma no muy asimilable a las finanzas de una familia tucumana. Sin embargo, Torres explicó que "una persona puede decir que una cocina a gas le cuesta 1.500 pesos, en este sentido no hay una relación de costo en comparación con el proyecto. Pero no se piensa en el gasto del gas en la vida útil de esa cocina y cuánto cuesta en costo ambiental quemar gas. Si se toman en consideración estos parámetros, al final resulta muy barato, limpio, no contamina y nunca más compramos gas", adujo.

A sus consideraciones al respecto, el profesional agregó que resulta necesaria la participación del Estado mediante líneas de crédito que solventen la producción en serie de dicho producto con lo cual el precio final puede llegar a ser un tercio inferior al indicado anteriormente, tornándose comercializable en el mercado local. Siguiendo la razón de estas consideraciones, Costa objetó el clima de inversión privada que se asienta sobre este tipo de tecnologías.

En tal sentido, aseveró que "en el caso de la provincia somos un poco escépticos en encontrar el apoyo empresarial porque Tucumán viene muy retrasado con el tema del medio ambiente, tenemos que analizar con qué tipo de energías renovables podemos ser potencialmente importantes".

A propósito de la aplicabilidad de este prototipo a nivel provincial, desde el COPIT se informó que la intendencia de Famaillá mostró sumo interés para erigir esa localidad en una suerte de polo de desarrollo de esta tecnología en un futuro cercano.


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